Centro de Acogida y Promoción a la Infancia
Alimentos, sanidad y educación para los "niños de la calle"
Una de las consecuencias de la situación de guerra y tensiones políticas en que vive, desde hace años, la República Democrática del Congo, ha sido además de la pobreza, la aparición de una infancia totalmente abandonada que ha recibido el descriptivo nombre de "niños de la calle".
Ante tal situación excepcional de peligro y vulnerabilidad de la infancia reconocida por la UNICEF, se creó una "Red de los Educadores de los niños y jóvenes de la calle" que ha llegado a contabilizar, sólo en la ciudad de Kinshasa, la existencia de una población de unos 25.000 o 30.000 niños. Esta cifra crece cada día que pasa. La población y en mayor medida los menores, se encuentra afectada por enfermedades, desnutrición, explotación y ninguna esperanza de futuro.
La Congregación de los "Servidores de la Caridad, Padres Guanelianos", con el objetivo de hacer frente a dicho problema, atiende de forma permanente cuatro centros u hogares: Elikya, con 30 niños de 6 a 12 años; Esengo, con 25 niños de edades entre los 12 y 18 años; Boboto, con 25 chicas de 6 a 18 años; y una comunidad agrícola para 25 adolescentes en la ciudad de Kinshasa.
En dichos centros se suministra a la infancia alimentación, asistencia sanitaria y educación, tratando de lograr su incorporación a la sociedad tras su retirada de la calle, ofreciéndoles su inserción en el mundo laboral mediante talleres de carpintería, panadería, costura, agricultura, ganadería y mecánica. Además, se presta atención de forma más esporádica a un grupo de menores. Para su atención se cuenta, además de los medios materiales necesarios, con personal destinado a la dirección y gestión de los centros, médicos, personal auxiliar y lo que es más importante, con voluntarios que colaboran en los proyectos.
La "Fundación Sociedad Protectora de los Niños" suscribió, el uno de enero de 2001, un acuerdo de colaboración con la "Congregación de los Servidores de la Caridad", con destino a la financiación del proyecto sito en el barrio de Matete, de la ciudad de Kinshasa. Los niños y niñas recogidos estaban abandonados deambulando por la calle en torno a un mercado, donde se alimentaban con los desperdicios que podían recoger. Dicho proyecto incluye la creación de un centro abierto de acogida denominado "punto de agua" donde pueden acudir los menores en situación de riesgo, al objeto de suministrarles los servicios que podemos llamar básicos (higiene personal, alimentación y atención módica) para lo cual cuenta con un dispensario médico. Con el objeto de continuar la actuación, los que así lo deseen pueden ser acogidos en un centro de internado donde reciben una formación básica y posteriormente una profesional mediante talleres de carpintería, confección, mecánica, agricultura y ganadería. En este momento hay dos centros estables, uno para niños y otro para niñas.
La formación en agricultura se estima de gran proyección pues se pretende a través de ella la integración social y económica del menor en su medio natural, facilitándole para el futuro un medio de vida. El proyecto ha ido creciendo de manera espectacular pudiendo hoy considerarse un proyecto de educación integral de la infancia y juventud, de forma que al niño o niña que es recogido, se le presta además de cuidados higiénicos, una educación primaria y una formación profesional en los ámbitos antes citados.
Además se intenta, y en ocasiones se consigue, volver a integrar al menor en su familia, a la que, en base a la formación recibida, puede aportar un rendimiento económico.