Centro Materno Infantiles Valle de Angar Guten
Los proyectos que lleva a cabo la "Fundación Sociedad Protectora de los Niños" en Etiopia son la Guardería Infantil de Guten, colaboración desde 2004, y la Guardería Infantil en Andobe, cooperación desde 2007. Estos dos proyectos son similares, habiendo nacido el segundo como consecuencia del éxito del primero y la responsabilización progresiva de los padres en su gestión. Al ver el impacto de las actividades en el poblado de Guten, el poblado de Andobe solicitó la puesta en marcha de una iniciativa igual, a lo que accedieron los responsables, con ayuda de nuestra Fundación.
Situación. La región de Angar Guten está situada a aproximadamente 350 kms al oeste de Addis Abeba. La región tiene un suelo fértil, con abundantes lluvias, pero con un período severo de sequía cada año. La malaria, la conjuntivitis y las infecciones de la piel son las enfermedades más frecuentes. La población es mayoritariamente oroma. La situación de subdesarrollo es similar al resto de Etiopía, país donde más del 80% de la población vive con menos de 2 dólares diarios, y ocupa el puesto 170 sobre el total de 177 países en el índice de Desarrollo Humano.
Institución responsable. La Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol y María, Madre de la Iglesia es una asociación pública de fieles cristianos de la Iglesia Católica, integrada por sacerdotes y laicos, hombres y mujeres de diferentes partes del mundo. Esta Comunidad religiosa tiene una vocación esencialmente misionera con una fuerte orientación al desarrollo social. Lleva a cabo varios proyectos de diverso tipo en Etiopía, por lo que puede contar con ayuda cercana en un país tan convulsivo e imprevisible; esto supone cierta garantía de superación de problemas puntuales.
Actividades. La colaboración en el proyecto de la guardería de Guten se propone en el año 2004, con unas características tan particulares que fue acogido con entusiasmo por la Fundación. La esencia del mismo es el mantenimiento de la guardería, que acoge a 130 niños entre 4 y 6 años. Esto significa:
• Proporcionar comida diaria rica en proteínas y vitaminas como medida preventiva de la desnutrición infantil.
• Impartir una educación básica propia de la edad, que les permita un mayor avance cuando se escolaricen; esto incluye clases de escritura, lectura, matemáticas, en lenguaje oromo, amárico e inglés.
• Atención a la salud infantil, con revisiones médicas continuas y administración de medicinas a los niños que lo necesitan.
• Además de estas actividades básicas de la guardería, las misioneras y el personal propio del proyecto realizan una serie de actividades de carácter social:
• Orientación a las madres sobre la salud e higiene, tanto de los niños como familiar.
• Instrucción en técnicas agrícolas.
• Orientación pedagógica y psicológica a los padres y madres en relación con los numerosos problemas que sufren.
• Dirección y participación en obras de infraestructuras (presas de agua, caminos, etc.) que están cambiando el potencial de abastecimiento y desarrollo de la zona.
Es curioso constatar cómo los niños, con una visión diferente y sin los perjuicios de sus mayores, están siendo un factor modernizador en su entorno al asumir y demostrar a sus padres nuevos hábitos de consumo alimentario, de costumbres higiénicas y de actividades de cultivo que poco a poco se van extendiendo a sus familiares. De este modo, después de una agradable experiencia con nuevos alimentos inducida por sus hijos pequeños, muchos de los habitantes del poblado han comenzado a introducir en sus huertos cultivos como tomates, acelgas o cebollas, así como papayas e higos, etc. Todo ello supone una variedad en la dieta, con fuerte incidencia directa sobre el equilibrio alimentario y la salud, lo que a la postre repercute en las condiciones de vida de todos.
Para la realización del Proyecto se cuenta con un edificio en cuyo interior se encuentra el aula y la cocina, además de un pequeño dispensario. El huerto es un elemento fundamental del Proyecto, tanto por el aporte de alimentos a la guardería como por las funciones de demostración para toda la población.- Por otra parte, un granjero de la zona ha regalado 10 cabras y 5 ovejas, que suministran leche para los niños. Se ha comprado también 20 gallinas ponedoras que aportan huevos. Durante las vacaciones estos productos se venden para obtener fondos complementarios.
En Andobe el número de niños a los que se atiende es de 100, con unas pautas de funcionamiento muy similares a Guten.
Participación de los padres. Se llevan a cabo reuniones trimestrales de la directora y el equipo de profesores con los padres, donde se habla del funcionamiento de la guardería y las mejoras a realizar. La respuesta de los padres ha sido muy positiva, ya que se sienten responsables de las actividades y participan activamente en las mismas. Siendo la guardería el primer centro que se ha abierto para impartir educación a menores de 7 años, los padres se sorprenden de la capacidad de los niños a esas edades, ya que hasta ahora lo único que hacían era jugar en la calle.
Personal del Proyecto. Además de las personas de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol responsable del Proyecto, se cuenta en Guten con el siguiente personal, cuyo salario se indica:
1 Directora: 50€ al mes
2 Profesoras: 34€ al mes
2 Ayudantes: 23€ al mes
1 Cuidador de Cultivo: 20€ al mes
3 Vigilantes: 20€ al mes
Se deduce de esta relación de sueldos la enorme eficacia del dinero que se destina a este proyecto, y que el mismo está organizado de modo que constituye un claro referente en el contexto social. Como colaboración al mantenimiento de la guardería, se admite que los niños puedan aportar el equivalente a un euro al mes, aunque hay muchos que no pueden. El objetivo de esta aportación es que se valore también en términos económicos por las familias el servicio que reciben.
Consideraciones sobre el Proyecto
Los proyectos de las guarderías de Guten y Andobe son posiblemente de los más completos de la Fundación debido a su proyección social, en la línea que pretendía la Fundación desde sus comienzos: actuar no sólo sobre los niños, sino influir en el entorno social de éstos, especialmente en la salud y la educación. La Fundación se siente orgullosa de colaborar en la magnífica labor que está desarrollando la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol y ofrece a las personas sensibles la oportunidad de sumarse a esta iniciativa cuyo próximo proyecto es la apertura de una nueva guardería en Muketuri.